La familia Heck apenas parece salir adelante, pero apenas se las arregla bien. Siempre están arruinados en una casa que se cae a pedazos, pero Frankie y Mike hacen lo mejor que pueden por sus hijos. Ellos también tienen mucho que manejar. Entre los tres niños hay dos revoltosos, y todos parecen querer correr en su propia dirección. Las cosas se complican a medida que los niños crecen, pero su amor por el otro sigue siendo una constante, independientemente de lo que ocurra para separarlos.