Aunque Cheryl acaba de cumplir los 20 años, ya ha tenido una vida dura que incluye la muerte de su querida madre, la adicción a la heroína y su propio divorcio. Se dispone a recorrer el Sendero de la Costa del Pacífico con muy poca preparación. A lo largo del camino, se encuentra con muchos obstáculos, pero también aprende mucho sobre sí misma y su capacidad de recuperación interior.