Después de un período de depresión que lo deja hospitalizado, Patch Adams decide seguir la carrera de médico. Se da cuenta de que su particular estilo de humor al tratar a los pacientes no es bien recibido por sus instructores y su compañero de la facultad de medicina. Patch tiene que decidir si va a desafiar las normas aceptadas por la comunidad médica o si va a forjar su propio camino hacia una práctica exitosa.