Jefferson Pierce decidió que ya no quería ser un superhéroe. Se retiró como Rayo Negro y ahora trabaja como director de un instituto. Pero, cuando su hija está decidida a conseguir justicia para un amigo, se siente inclinado a ponerse el traje y ayudar. Entonces, un estudiante es reclutado por una banda local, y él sabe que no puede quedarse de brazos cruzados y no ayudar.